Los hijos de los defensores de la tierra
Anoche tuve un sueño poco común… últimamente sueño poco, pero cuando sueño lo compenso entregándome a fantasías varias sin pudor y amanezco con una sonrisa que me atraviesa el rostro, como diciéndome a mí misma: “ahora sí, este es EL sueño pacheco par excelence“, el problema es que desde que soñé que era una rebanada de pan volador, he tenido pocos sueños memorables: en cualquier caso siempre están presentes los elementos reales que uno sabe que son tal o cual cosa, pero en el sueño son totalmente diferentes.
No obstante ayer soñé que estaba cenando en el mismo restaurant que los hijos de los Defensores de la Tierra.
Los Defensores de la Tierra, eran una serie de caricaturas ocheteras que veía cuando era niña. Yo amaba con pasión y locura desmedida al “Fantasma que camina” y no me importaba que usara ropa ajustada o de color morado, o inclusive que se llamara “El Fantasma Que Camina” (¿quién le puso el nombre? ¿No todos los fantasmas caminan? ¿y por qué no el fantasma que da de brinquitos?), pero me parecía un hombre misterioso, fuerte, inteligente, tenía todo lo que una niña babosa de siete años puede desear en una caricatura-hombre. Quizá sólo le faltaba la espada del Augurio, pero esa era otra caricatura y será soñada en otra ocasión.
El punto es que yo estaba en cenando con mi novio y yo sa-bí-a que ahí, en la mesa de al lado y en la de más allá estaban cenando los defensores de la tierra de incógnito.
Inclusive soñé todo caricaturizado: pero no era una caricatura en 3-D, sino una auténtica caricatura bidimensional. Los Defensores de la Tierra estaban ahí para detener a algún peligroso criminal, yo lo sabía porque había visto el capítulo en la casa antes de ir a cenar, y se lo trataba de decir a mi novio, pero él no me entendía y claro, yo lo atribuía a que sólo yo conocía sus verdaderas identidades, y sin embargo me puse a pensar que era TAN obvio que ahí estaban, así que si alguna vez sueñan que van a cenar a un restaurant en dos dimensiones y dibujado a colores primarios, les paso las 10 pistas de que ahí están los Defensores de la Tierra cenando con sus hijos:
- El escenario es bidimensional, dibujado en colores primarios.
- En los comerciales aparece el tío Gamboín.
- Hay un adolescente rubio pegado a una computadora. El hijo de Flash Gordon, como todos sabemos era un genio de las computadoras. Pero ojo, para distinguirlo de cualquier geek promedio, debemos recordar que en los 80’s los genios de computadoras podían utilizar el TTurtle para hacer cosas maravillosas, como por ejemplo: un cuadro; y que las pantallas eran negras con letras verdes. Muy sofisticado.
- Todas las mesas del restaurant tienen sólo dos ocupantes: salvo en la que está “El Fantasma Que Camina”, en la que además hay una pantera.
- Hay otro adolescente, sentado junto a un hombre en traje de corbatita de moño, que constantemente está desapareciendo las cucharas. El adolescente no se parece a su pretendido padre y éste, lo mira con desdén, como si fuera hijo del lechero.
- Hay una adolescente que se la pasa tirandole actitud a un hombre vestido de mallas moradas. Como diciéndole: “sé lo que estás pensando” y coqueteando impunemente con Rick Gordon (ver punto número 3).
- Alguien está narrando en tercera persona la cena con tono sensacionalista.
- Hay un negro inmenso, pelón, con chaleco de fotógrafo que trata de poner cara de “disimularé que no soy el hombre más poderoso del mundo”.
- Cuando Ming entra al restaurant, todos ponen cara de “ohhhh es Ming el despiadado” y enseguida, el narrador comenta: “ohhhh, es Ming, el despiadado”.
- Aparecen flores en tu mesa, cortesía del “caballero de la mesa de al lado”, mismo ente de bigotito ridículo y corbatín de moño, que ve con desprecio a su hijo, quien resulta ser tu novio y entonces tú te sientes genuinamente mal, porque pues, tú querías andar con “El Fantasma que Camina”.
El Mago Mandrake acabó con mis posibilidades de ser la esposa del “Fantasma que Camina”, sniff. Lo detesto. Lo más hiperfregón es que tenía años que no me acordaba de esa caricatura, que era de mis favoritas, aún más que los “Halcones Intergalácticos” o que “Los Thundercats”. Ni siquiera sé porque me gustaba tanto, pero recuerdo haber estado genuinamente enamorada de “El Fantsma que Camina” y que muchos años después, trasladé esa fascinación por un hombre en mallas a Jareth (el rey de los duentes en Laberinto), claro que luego lo racionalicé y dije “es que era David Bowie”, pero en el fondo, en el fondo, siempre he sabido que ese hombre en mallas era un retorno a mi primer gran amor.