Plus Cuan Perfecto

Just another WordPress.com weblog

Simi – recuerdos de la amistad probiótica

Ikram Antaki sostenía que la amistad era un valor más chido que el propio amor. El amor, como sentimiento infantil, egoísta y siempre incompleto, palidecía ante la amistad, que era algo así como el súper vínculo entre las personas.

Yo pienso igual.

Para empezar, ya lo dijo el gran gurú de todos los borrachines lastimeros y sin dignidad de este país, José José: “el amor a-ca-baaaa”. Cuando yo era pequeñita, José José era algo así como Frank Sinatra, Michael Jackson o Jisuschrist pero en superlativo. No había una estación de radio en la que no se escucharan sus canciones y cada domingo podíamos ver su participación en “Siempre en Domingo” (duh), era el príncipe de la canción, no sólo del pop o del rock, es decir, era prácticamente el non-plus-ultra de los melanómanos y como melanómanos somos todos, las letras de sus canciones alcanzaron la inmortalidad. Si a los cinco años tú escuchas al príncipe de la canción decir que aunque el sentimiento es mutuo, el tiempo tiene grietas, y toda una serie de razonamientos comprensibles sólo con un nivel de alcohol en la sangre superior a 4.6 que concluían en que el amor acaba.

La amistad en cambio es expandible. Aunque no inmortal. Como las múltiples Best-Friends-Forever de Paris Hilton lo han demostrado.

¿Qué te hace ser amigo de alguien? Es por principio de cuentas la simpatía y en un segundo lugar, el respeto. La línea que las divide es tan fina, que a veces es difícil distinguirla: por principio de cuentas no puedes sentir simpatía por alguien a quien no respetes y el respeto recíproco es aspecto imprescindible para que la simpatía se siga manteniendo.

Así las cosas, si siempre le quedas mal a un amigo cuando te invita a hacer algo, es harto dificil que le simpatices.

La amistad debería ser probiótica y apoyar la digestión de los problemas más difíciles a los que te puedas enfrentar. Debería fomentar la paz y la tranquilidad y permitirte esos resocoldos de paz donde no hay celos, egoísmo o pataletas. Me parecería muy difícil decirle a LA amiga: “no quiero que veas a X” o “dejaré de ver a Y porque se junta con tales y cuales”. Pero no todos los amigos de mi amiga serán mis amigos. La amistad es un lazo único e irrepetible, por la simple y sencilla razón de que gente que te cae bien tiene la libertad de simpatizar con unos auténticos pendejos.

Eso lo descubrí a los seis años, cuando las niñas bonitas y bien peinadas del salón se juntaban entre ellas y nunca conmigo. No obstante, una de ellas, a la que yo apreciaba porque era rubia de ojos verdes y era para mí lo máximo porque estaba “bonita” y bailaba “ballet” (simpatía), me trataba bastante bien. Inclusive podría decir que era MÍ amiga, pero se juntaba con un hatado de pendejas. La neta. Una serie de niñas boba que se comportaban como una especie de operador político de poca monta, centrando su atención hacia una niña particular del grupo y peleando por su atención. Cosa que yo no comprendía y que me hacía aborrecer al objeto del afecto de las otras mensas. Naturalmente.

Sin embargo esta niña siempre fue buena conmigo y pudo ser quizá la primera amiga que tuve. Ayyyy que tierno. Bueno ya. Fuera mariposas, olor a lápiz y demás recuerdos ñoños. Ahora resulta que esa niña, ya no es mi amiga.

La amistad es flexible pero también es mortal.

José José diría “la amistaaaaad á-caaaa-baaaaa”, pero no José José, no te queremos aquí: shu, shu.

El sábado se casó mi ex-mejor-amigo del universo. Me pareció triste no ir a su boda, pero ya no tenemos nada en común. Salvo el huso horario. Y sus pretensiones de vida perfecta, las aspiraciones que compartíamos de adolescentes y la fascinación que sentíamos por que nuestros padres firmaran los documentos así: .·. se han ido desvaneciendo. Yo no sé con que sueña él ahora, quizá con hijos, o con mejores resplandeceres. Por mi parte yo he ido perdiendo la fé en los valores con los que crecimos. De él, sólo recuerdo una airada discusión en la que él establecía que uno siempre debe querer lo que debe hacer  y yo decía que uno siempre debe hacer lo que quiere. Me enojaba con él y le gritaba que era tan obtuso como un nazi matando judíos, mitiéndose a sí mismo en que el cumplimiento de un deber justificaba cualquier acción pues respondía a los engranes de la historia y él a su vez me gritaba que yo era una suerte de  ilusa por pensar que tenía una libertad y una fuerza de voluntad propias.

A partir de esa discusión se fue abriendo una grieta en nuestra “amistad”. Una suerte de despedida sin palabras que se fue haciendo tácita a través del espaciamiento de los correos, las llamadas o los mensajes. Hasta el anuncio de su boda. E hice planes de ir y confirmé mi asistencia y entonces, a través de comentarios de amigos personales de él, que seguían fortaleciendo las mismas opiniones que nos separaron en ese entonces, me di cuenta de que ese amigo ya no existe. La amistad es flexible y elástica pero una vez que has dado el portazo para decir “basta”, es irrecuperable.

Sí, puedes salir y platicar, inclusive comprarte un café. Pero es inútil.

En los tiempos del Facebook en que cualquiera puede proclamar tener miles de amigos, yo me doy cuenta que tengo muy pocos, me consuelo diciendo que en cualquier caso son los que cuentan y entonces, son los suficientes.

Julio 7, 2009 - Publicado por J. | Post Cueris | , , | 2 comentarios

2 comentarios »

  1. casi lloro, pero me aguanto como las machas porque he perdido a muchos en el camino…

    comentario por Blue4 | Julio 7, 2009 | Responder

  2. Es bueno saber que no eres “coleccionista de amistades” en el fb. No puedo negar que el programilla es bastante entretenido.

    Oh los amigos.. los que tuve, los que se fueron, los que regresaron, los que espero jamas ver y los que nunca se han acordado de que estuve ahí.

    Por cierto, soy mala amiga. Nunca te regresé tu libro del “Manifiesto del Partido Comunista”. No sé por que lo tengo, pero te lo agradezco. Le pusiste tu nombre por todas partes. Ya te lo regresaré en una vuelta.

    comentario por Zara | Julio 11, 2009 | Responder


Deja un comentario