Crónicas Secretariales III – la venganza de las asistentes
Oficina a medio día. Las paredes son de un indeterminado color blanco “ostión”, los escritorios grises de metal de 1970 complementan la escenografía, junto a algunas palmas llenas de pintura.
Asistente Soñada se sienta en el escritorio de Asistente Becaria.
AS: Entonces tipo, yo te dicto y así.
AB: Sí, no te preocupes, yo escribo, deja abro el excell y hago las columnas, y le pongo los datos y entonces, a ver, déjame abrir las columnas, sí así, ahora sí, díctame.
AS: Chaibender, Alex.
AB: ¿Chaigener?
AS: CHAIBENDER.
AB: Ay, perdóname, en serio, perdóname, pero es que no te entiendo. ¿Me lo deletreas?
AS: Óquei, pero pon atención porque si no, nos vamos a tardar así, mil mil horas. A ver: ese, ache, ene, a, i, ge, be, e, erre.
AB: Be de burro o ve de vaca.
AS: A ver chiqui, te explico sí, porque súper mal, no se llaman “be de burro y ve de vaca” se llaman “be y uve”. ¿De acuerdo?
AB: Sí, perdón, es que, cuando estaba en la primaria así aprendí y pues, se me hace fácil.
AS: Óquei, a ver, mira, es muy fácil, la be es la be de vaca y la uve es la de burro, ¿ves? no tiene pierde.
Lo peor, lo peor es que yo no me podía reír en su cara.